La energía del victimismo y sus consecuencias

oscar-saiz-te-acompaño-enfermedad-coherencia-cuestionarse-vida-felicidad-Eckhart-Tolle-ego-identificacion-mente-cuerpo-espiritu
El ego según Eckhart Tolle
6 marzo, 2017
oscar-saiz-te-acompaño-enfermedad-sai-baba-luz-oscuridad-entrevista-sombra-amor-violencia-odio-miedo-cambio-vibracion-conciencia-dolor
“La oscuridad no es una fuerza contraria a la luz” Sai Baba
17 septiembre, 2017

Os dejo un texto sobre el porqué hay gente que nunca se cura. Cuando la energía está bloqueada o dispersa, esta energía desequilibrada afecta a nuestro estado. El perdón puede transformar la energía y reconducirla hacia donde la necesitamos. El victimismo es adictivo y muy incómodo reconocerlo en uno.

¿Y tú, por dónde estás perdiendo tu energía?

Un médico intuitivo comparte con nosotros su visión única de la razón por la que la gente no se cura. Ha pensado durante mucho tiempo que todo el mundo quería curarse pero ha acabado por darse cuenta de que la “curación era muy desagradable!”.

Los obstáculos que nos impiden curarnos son el hecho de dejar de vivir en el pasado, dejar de ser una víctima y el miedo al cambio. Dirigir nuestro pensamiento y nuestra energía hacia el pasado se hace en detrimento de nuestras células y de nuestros órganos que necesitan la energía para funcionar y sanarse.

La curación exige vivir en el presente y recuperar la energía atrapada en traumas y heridas. Este médico dice que la única razón de alimentar y guardar el pasado es la amargura de lo que pasó. No perdonar un acontecimiento o a una persona del pasado produce fugas de energía. El perdón cura estas fugas. El perdón no tiene nada que ver con el hecho de no responsabilizar a los demás por las heridas que nos han causado. Tiene más que ver con la libertad de la persona que se percibe a sí misma como una víctima.

Cuando lleguemos a ver un acontecimiento doloroso de nuestra vida como un mensaje o un desafío más que como una traición a nivel personal, la energía de vida vinculada a este acontecimiento regresará hacia los circuitos energéticos de nuestro cuerpo físico.

Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser una víctima. Muy a menudo las personas obtienen poder hacia las demás personas a través de sus heridas porque consideran que éstas les aportan un soporte. Las heridas se convierten en un medio para manipular y controlar a los otros.

La curación exige a menudo cambios en la manera de vivir, de nuestro entorno y en las relaciones. Este cambio nos asusta. Resulta fácil permanecer en un circuito de expectativa o espera, afirmando que uno no sabe qué hacer aunque no sea del todo cierto. De hecho, cuando permanecemos en este circuito de espera y expectativa y sabemos realmente lo que hay que hacer, lo hacemos porque nos aterroriza el hecho de actuar en consecuencia. El cambio nos aterra y el tiempo de espera nos da un sentimiento de seguridad cuando la única manera de adquirir este sentimiento de seguridad es entrando en el torbellino de cambios y volver a sentirse vivo otra vez.

La curación necesita una acción. Comer, ejercicio diario, tomar un buen medicamento producen cambios saludables en nuestro físico. Liberar nuestro pasado, desprenderse de los trabajos que nos estresan o de las relaciones inapropiadas son acciones que liberan energía en el cuerpo.

La fuerza física y la energía están estrechamente ligadas y cuando mejora una, mejora la otra.

El propio proceso de la muerte al que todos nos enfrentamos puede convertirse en un acto de curación de viejas heridas que se liberan al resolver aquellas cuestiones que hemos dejado en “modo pausa” con nuestros parientes o amigos cercanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *